Cuando el ser humano no cede su voluntadpor CRS
Proverbios
1:20-33
Salomón
le pedía a su hijo –y por ende a todos nosotros— que escuchase
la voz de advertencia de la sabiduría. La pregunta es ¿por qué?
¿Por qué Salomón hace ese ruego? ¿Por qué ignoramos las
reprensiones de Dios, ya sean las que están en la Escritura o las
que vienen por otros medios?
Mirando
en retrospectiva los dichos preservados para nosotros en Proverbios
1, descubrí al menos cuatro razones por las cuales no ponemos
atención a la disciplina. Examinaremos dos el día de hoy y dos el
día de mañana. Prepárese. Puede que sea doloroso.
- Obstinación
Por
cuanto llamé y se resistieron (1:24).
¿Noto
la última palabra? La última palabra es “resistieron”.
El
texto hebreo utiliza una forma intensa de ese verbo para transmitir
la idea de un rechazo directo, un rechazo obstinado, un rechazo
enfático. En el Antiguo Testamento se utiliza más frecuentemente
cuando tiene que ver con desafiar a una autoridad establecida; es un
rechazo deliberado y sistemático, como en el caso de faraón que
rehusaba dejar libre a los hebreos. En otro de los dichos de Salomón
se dice que el perezoso rehúsa obtener un empleo (21:25).
En
muchos casos, una voluntad firme puede ser un rasgo positivo.
Elogiamos
a las parteras hebreas en Egipto que rehusaron matar a los bebés
varones después de recibir órdenes del faraón (Éxodos 1:17).
Gracias a Dios por la fuerza de voluntad de Pedro y Juan, que
rehusaron guardar silencio acerca del Cristo resucitado aun después
de que las autoridades religiosas los amenazaron con un castigo
severo (Hechos 4:19, 20). La historia registra los relatos de muchos
hombres y mujeres valientes que se enfrentaron a la opinión popular
con tal de defender la verdad. A esas personas obstinadas y de
voluntad firme las llamamos “héroes” porque tenían razón de
serlo. Desafiaron la autoridad firmemente porque la verdad demandaba
por que lo hicieran así. Nota también que reconocieron y aceptaron
las consecuencias de sus acciones, sacrificándose voluntariamente
por el bienestar de los demás.
Sin
embargo, un rechazo obstinado a las advertencias de otros revela un
espíritu arrogante y una mente embotada. Pídale a Dios humildad y
sabiduría, cosas que Dios desea dar a su pueblo.
- Insensibilidad
Extendí
mis manos y no hubo quien escuchara (1:24).
Cuando
Salomón utilizó la frase “no hubo quien escuchara”, utilizó un
término que sugiere un deseo claro de alguien que no quiere escuchar
ni tomar conciencia. Corresponde al concepto del Nuevo Testamento que
se utiliza para “sordos”. No sé si ha intentado penetrar la
coraza de un individuo insensible, pero si lo ha hecho ha podido
comprender la frustración de Dios. Me recuerda el viejo adagio que
dice “no hay peor sordo que el que no quiere oír”.
Quizá
los mejores ejemplos de insensibilidad y falta de conciencia tienen
que ver con aquellos peatones que utilizan auriculares en sus oídos.
Van por la vida aislados, escuchando su propia música, sin ninguna
conciencia de lo que se oye a su alrededor. Intente llamar la
atención de alguien que está perdido en su aparato electrónico de
música IPod y comprenderá parte de la frustración de Dios.
Aun
cuando la sabiduría extiende sus manos, muchas personas no la buscan
y, por lo tanto, se alejan y no la escuchan.
Reflexión
De las siguientes oraciones, ¿cuál refleja su personalidad?
De las siguientes oraciones, ¿cuál refleja su personalidad?
- Escucho el consejo de los demás, pero generalmente lo rechazo si no creo que es lo mejor para mí.
- Con frecuencia no escucho el consejo de los demás hasta que algo malo me sucede.

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