Reprensionespor CRS
Proverbios
1:20-33
Seamos
realistas: somos un rebaño de ovejas descarriadas. No porque seamos
ignorantes sino porque somos desobedientes. Con frecuencia, sabemos
lo que tenemos que hacer, pero simplemente no ponemos en práctica lo
que sabemos. Y por esa razón pasamos nuestros días enfrentando
consecuencias dolorosas y molestas. El afán de la desobediencia no
es algo nuevo ni tampoco fácil. Desafortunadamente, ha caracterizado
la experiencia humana casi desde sus inicios. Los dichos de Salomón
abordan esta tendencia de frente.
De
acuerdo con este maestro antiguo, el secreto para escapar del afán
de la desobediencia es la sabiduría. Claro está, la sabiduría
desde el sentido hebreo del término. La sabiduría bíblica es un
proceso que comienza obteniendo conocimiento; luego, al elegir hacer
a un lado nuestra antigua forma de pensar, nos ponemos este nuevo
conocimiento en práctica. En los versículos de Proverbios 1:20-33
la sabiduría se personifica como una heroína valiente que se
encuentra en medio del camino (un simbolismo de la vida diaria) y de
allí clama al mundo. Ella pide nuestra atención. Ella no quiere que
divaguemos peligrosamente durante el día sino que nos invita a que
nos comprometamos a vivir una vida con propósito, donde ella sea
nuestra consejera. La lectura de este pasaje revela tres conceptos
relacionados con la sabiduría:
- La sabiduría está disponible (vv. 20, 21).
- La sabiduría no se puede ignorar o desechar (vv. 24, 25).
- Ignorar la sabiduría causa consecuencias graves (vv.26-28. 31, 32).
Entre
más analicemos los dichos de Salomón, más fácil será descubrir
lo que trae sabiduría a nuestra vida. ¿Cuál es el secreto? Aceptar
la disciplina de Dios. Adelantémonos un momento y veamos una copla
complementaria que aparece en Proverbios 3:11, 12:
No
deseches, hijo mío la disciplina del Señor
ni te resistas por su reprensión
porque el SEÑOR disciplina al que ama,
como el padre al hijo que quiere.
ni te resistas por su reprensión
porque el SEÑOR disciplina al que ama,
como el padre al hijo que quiere.
Y
junto con ello también veamos lo que dice el capítulo 29, versículo
1:
El
hombre que al ser reprendido endurece la cerviz,
de repente será quebrantado, y para él no habrá remedio.
de repente será quebrantado, y para él no habrá remedio.
La
palabra “reprensión” viene de un término hebreo que significa
corregir o convencer. Con frecuencia pienso que las reprensiones de
Dios son como tirones de orejas que Él nos da, como impulsos
internos diseñados para corregir nuestro camino. Nos alertan cuando
nos hemos desviado del curso. Es como si Dios nos estuviese diciendo:
“Hijo mío, eso está mal; cambia de dirección”. Esas
reprensiones, advertencias o tirones de orejas pueden evitar que
desobedezcamos, si las escuchamos. Si lo hacemos, evitaremos ser como
el iluso de la siguiente parábola moderna:
“Un
hombre compro un auto y disfrutaba usándolo para ir a todos lados.
Desafortunadamente, no escuchó las instrucciones del vendedor que le
revisara el nivel del aceite del motor y que lo cambiara cada cinco
kilómetros. Después de un año, empezó a ignorar el color del
aceite quemado y el ruido del motor. Cubrió la luz que señalaba la
falta de aceite en el tablero de instrumentos de su auto para no
verla. Un día, su auto ya no avanzó más. Desafortunadamente,
también hizo caso omiso del consejero de su planificador financiero
y por eso tampoco tenía dinero para comprar un motor nuevo”.
Reflexión
¿Qué señales de advertencia ha visto últimamente que quizás haya ignorado? Esas señales pueden tener diferentes orígenes: un niño, una canción, la Escritura, un sermón, un ser querido, etc. ¿Cuál ha sido su respuesta? ¿Hay algo que deba dejar de hacer? ¿Hay algo que deba comenzar a hacer?
¿Qué señales de advertencia ha visto últimamente que quizás haya ignorado? Esas señales pueden tener diferentes orígenes: un niño, una canción, la Escritura, un sermón, un ser querido, etc. ¿Cuál ha sido su respuesta? ¿Hay algo que deba dejar de hacer? ¿Hay algo que deba comenzar a hacer?

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