Carácter cristiano (VIII parte).

Carácter cristiano (VIII parte).

TEMA: Perdónense.

LECTURA: Lucas 15:11-24.
TEXTO: Mateo 6:15.
INTRO: Una columna esencial de carácter cristiano, que puede ser descuidada fácilmente y causar gran daño en la asamblea, es la actitud de perdón (indulgencia, clemencia). Todos los creyentes maduros deben sentir la necesidad de tener una actitud de perdón hacia los de­más hermanos.  Si no, habrá una falta de com­pañerismo y unidad, una pérdida de gozo y paz en la asamblea.  Hoy vivimos en un ambiente que se burla del simple pensamiento de perdonar.
I. Perdonar a otros sus maldades es la acción más piadosa que puede hacer el creyente, ya que la natura­leza de Dios es perdonar.
1. Éxodo 34:6, 7.  Moisés había pedido ver la gloria de Dios (33:18). La gloria de Dios es Su carácter, Su natu­raleza, Su manera de relacionarse con Sus criaturas. Su gloria se revela en Su misericordia, en Su gracia, en Su compasión, en Su fidelidad, en Su justicia, y en Su per­dón.
2. Salmo 32:1, 2. Dios desea perdonar a los pecadores. El acto de perdonar ha sido siempre una parte de Su naturaleza amorosa, como hemos visto en Éxodo 34:7. Dios reveló Su perdón a David (Salmos 32:1, 2) y le mostró Su perdón al mundo entero en la muerte de Su Hijo en la cruz. El Salmo 32 habla de varios aspectos del perdón de Dios: Él perdona la trasgresión; Él cubre pecados; y Él no atribuye iniquidad a los creyen­tes. Véase Salmo 85:1-3; 130:1-4.
3. Los profetas del A.T. proclamaron el perdón de Dios, véase Isaías 43:25. Por nuestra parte es una tentación recordar cada pecado cometido en el pasado por una persona. Pero, cuando Dios nos perdona, todos nuestros pecados son perdonados una vez y para siem­pre. Nosotros no tenemos que temer que Dios vaya a re­memorarlos más tarde. Ya que Dios perdona y olvi­da nuestros pecados, nosotros debemos hacer lo mismo con los pecados de otros, Is. 55:6, 7; Jer. 33:8.
4. Hay muchas ilustraciones en el N.T. acerca del perdón. Véase nuestra lectura en Lucas 15:11-24.
(1)  Aquel hijo era como muchos hijos de hoy: tonto, codicioso, egoísta, dispuesto a obtener dinero sin trabajar.
(2) Pero al final se dio cuenta de su condición miserable. Lucas 15:17 nos dice que: “volviendo en sí”, es decir, se puso a pensar, ya que él había malgastado toda su herencia tomó la decisión de regresar a la casa de su padre.
(3) Aquí podemos ver exactamente cómo nosotros los cre­yentes debemos tratar a los hermanos que han pecado contra nosotros.  La gente amargada no tiene la voluntad de perdonar (Mateo 5:43-48). El amor para el vecino debe extenderse incluso a aquellos que son nuestros ene­migos (v. 44). Véase Efesios 4:31, 32. Los que han sido perdonados por Dios deben perdonar cualquier ofensa cometida contra ellos, Col. 3:12, 13.
II. El mandato de perdonar, Mateo 18:23-35.
1. Aquel siervo debía tanto a su dueño que era imposible pagarle (la misma condición de cada pecador).  Él re­presenta al incrédulo a quien le ha sido dada “vida” por Dios, pero que ha malgastado su vida viviendo en peca­do. Ahora, cara a cara con su dueño, pidió misericordia y fue perdonado.
2. Ahora, inmediatamente después de ser perdonado de una deuda tan grande, fue a uno de los siervos que le debía un poco  y le demandó su dinero. La lección es clara: un creyente que ofende a otra persona ofende a Dios (Mateo 18:35). Ya que Dios nos ha perdonado todos nuestros pecados, debemos perdonar a los demás los pecados cometidos contra nosotros. El (5) hecho de que Jesucristo nos haya perdonado completamente debe producir en nosotros una actitud generosa y de gracia hacia los demás. Cuando no perdonamos a los demás sus ofensas, estamos asumiendo una posición más alta que Dios.
III. Las bendiciones del perdón, Mateo 5:7; 6:15.
1. Esto no quiere decir que una actitud contraria a perdonar le vaya a quitar su salvación. Pero tal actitud le robará su gozo, su paz, el compañerismo con otros, y le quitará su utilidad en la obra del Señor, Mateo 5:23, 24.
(1) Las relaciones rotas entre amigos y familiares estorban nuestra relación con Dios. Si usted tiene un problema con una persona, debe resolverlo tan pronto como sea posible.
(2) Somos hipócritas si decimos que amamos a Dios mientras odiamos al prójimo.
(3) Nuestra actitud hacia otros refleja nuestra relación con Dios, 1 Juan 4:20.
(4) Debemos mostrar gozo ya que es una respuesta razonable a las bendiciones espirituales continuas de Dios en nuestras vidas, las cuales nunca cesan, Efesios 1:3.


(5) El gozo es una respuesta apropiada a la providencia (previsión y cuidado que Dios tiene de Sus criaturas), Sal. 31:19.
(6) Debemos tener gozo por la promesa de la gloria venidera, Hebreos 11:8-11.
(7) Debemos tener gozo porque es una muestra de las peticiones contestadas, Juan 16:24.
(8) Debemos tener gozo por el compañerismo cristiano, 1 Ts. 3:9, 10.
III. Y, ¿qué sucede si tú no tienes ese gozo?
1. Podría ser que aún no seas salvo, Mateo 13:20, 21. 
2. Podría ser que estés bajo una tentación fuerte, 1 Pedro 5:8.
3. Podría ser que estés esperando expectaciones no realistas y falsas, pensando que mereces más bendiciones de las que estás recibiendo.
4. Podría ser que tengas el pecado de orgullo en tu vida, que estés descontento con tus posesiones.
5. Podría ser que no tengas una vida de oración, Fil. 4:6, 7.
6. Podría ser que no estés creciendo en la vida cristiana, Ro. 12:2.


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