Todos Tienen Libertad de Conciencia
INTRO: Cada persona tiene el derecho de interpretar las Escrituras, de acogerse a ellas y de profesar y adorar de la manera que él cree que la Biblia enseña. Nadie puede obligar a uno en cuanto a esto. Pero cada persona dará cuenta a Jesucristo, quien es el Señor de la conciencia y el Soberano del alma.
I. Dios nos ha creado como individuos. Se ha comprobado que no hay dos seres que sean exactamente iguales. Cuando Dios creó a Adán le dio su inteligencia, su voluntad y sus emociones. El hombre no es un títere o un robot, sino una persona que posee una conciencia propia y una determinación propia. Es por eso que Adán, pudo escoger la desobediencia, la cual llevó a él y a la raza entera a caer, Génesis 3:6, 7; Rom. 5:12-14; 1 Timoteo 2:14.
1. Las Escrituras dicen que Dios obra en los creyentes como individuos:
(1) En cuanto a la gracia, Efesios 4:7.
(2) En cuanto a los dones, 1 Corintios 12:7.
(3) En cuanto al servicio, Romanos 12:3-8.
II. Cada persona escoge lo que desea. El hombre, con frecuencia, se encuentra en circunstancias que no puede evitar o escapar. Sin embargo, la mayoría de las decisiones dentro de estas circunstancias la tiene que hacer cada individuo. La decisión más importante es recibir a Jesucristo como Salvador, y después tiene que decidir servirle, Romanos 12:1, 2.
1. Las Escrituras enseñan que el creyente no debe seguir ciegamente a un líder o una denominación hasta el punto de tener una conducta estereotipada según el patrón del líder, debe estar alerta y comparar todas las enseñanzas con las Escrituras, Hechos 17:11.
III. Dios enseña a cada persona. 1 Juan 2:27 dice que el Espíritu Santo enseña a todos aquellos que tienen sus mentes y sus corazones abiertos. Cada creyente debe ser un estudiante de las Escrituras, 2 Tim. 2:15; Hebreos 5:11-14. Véase Juan 16:12, 13.
IV. Dios trata con cada persona, Hechos 10:34, 35. Véase Gálatas 3:28; Colosenses 3:11. Llegamos a la conclusión que Dios nos mira a todos nosotros como pecadores, Romanos 3:9-12, 23, pero recibe a los que vienen en arrepentimiento y confianza en la obra final de Su Hijo, Romanos 10:9-13.
1. Nosotros, los Bautistas No Conformistas (sin organización ninguna) hemos sido perseguidos, pero nosotros no perseguimos a nadie porque creemos que cada persona tiene el derecho de creer lo que quiere creer en relación con la salvación de su alma, a qué asamblea asistir, y qué doctrina seguir.
V. Dios juzgará a cada persona. Cada persona tiene el derecho de escoger su senda, esta es su responsabilidad, comprendiendo que un día tiene que dar cuenta a Dios, el Creador.
1. Los incrédulos, en el juicio del Gran Trono Blanco, Apocalipsis 20:11-15.
2. Los creyentes en el Tribunal de Cristo, 2 Corintios 5:10.
Conclusión: Por eso nosotros no tratamos de forzar nuestras creencias en otras personas. Tenemos la pura verdad y si otras la quieren, muy bien. Si no, muy bien.

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