Una jornada con propósito 1

1.      Todo comienza con Dios

«Porque todo, absolutamente todo en el cielo y en la tierra, visible e invisible...todo comenzó en él y para los propósitos de él» Colosenses 1:16

A menos que se de por hecho la existencia de Dios, la búsqueda del propósito de vivir no tiene sentido.
Bertrand Russell, ateo

No se trata de ti.
El propósito de tu vida excede en mucho a tus propios logros, a tu tranquilidad o incluso felicidad. Es mucho más grande que tu familia, tu carrera o aún tus sueños y anhelos más vehementes. Si deseas saber por qué naciste, debes empezar con Dios. Naciste por su voluntad y para su propósito.

La búsqueda del propósito de vivir ha intrigado a la gente por miles de años. Eso ocurre porque solemos empezar por el punto de partida errado: nosotros mismos. ¿Qué quiero ser? ¿Qué debo hacer con mi vida? ¿Cuáles son mis metas? Enfocamos en nosotros mismos nunca podrá revelarnos el propósito de nuestra vida. La Biblia dice: «En su mano está la vida de todo ser viviente» Job 12:10

Existen muchos libros que ofrecen diferentes maneras de descubrir el propósito de la vida. La mayoría se puede clasificar como libros de «autoayuda», porque abordan el tema desde una perspectiva egoísta: «Piensa en tus sueños; define tus valores; trázate metas; averigua tus fortalezas, apunta a la cima...nunca te des por vencido, etc.»

Muchas veces estas recomendaciones llevan al éxito. Por lo general puedes lograr alcanzar una meta si pones todo tu empeño. ¡Pero tener éxito y cumplir el propósito de tu vida son dos temas muy distintos! Podrías alcanzar todas tus metas y ser un triunfador de acuerdo a los estándares del mundo, y aun así no experimentar paz en el corazón. A lo que debemos llegar es ser aquello para lo cual Dios nos creó.

¿Cómo descubrir, entonces, nuestro propósito en la vida? Hay solo dos opciones:
La primera es especular. Hacer conjeturas, teorizar. Durante miles de años, grandes filósofos han especulado y discutido acerca del sentido de la vida sin dar ninguna respuesta satisfactoria para el alma.

Afortunadamente hay una alternativa a la especulación, y es la revelación. Podemos considerar lo que Dios reveló en su Palabra con respecto a la vida. La manera más fácil de entender el propósito de un invento es preguntarle al inventor. Lo mismo ocurre cuando quieres saber la razón de tu vida: pregúntale a Dios. El reveló en la Biblia su propósito para nuestra vida. La Biblia afirma: «Es en Cristo que sabemos quiénes somos y para qué vivimos. Mucho antes que oyéramos de Cristo, él nos vio y nos diseñó para una vida gloriosa, parte de su propósito general en el que trabaja en todo y para todos» Efesios 1:11 Este versículo nos muestra tres cosas:

1. Encuentras tu propósito e identidad al tener una relación con Jesucristo.
2. Dios pensó en ti mucho antes que tú en él. Lo que pensó para ti precedeal momento en que fuiste concebido, ¡y lo hizo sin tu participación! Puedes elegir tu carrera, tu cónyuge, tus pasatiempos y muchos otros componentes de tu vida, pero no te toca escoger tu propio designio.
3. El propósito de tu vida es parte de un designio cósmico mucho más vasto, uno que Dios planeó para la eternidad.

Quizás has sentido confusión en cuanto a tu propósito en la vida. Felicidades, estas a punto de entrar en la luz.

DIAUNO PENSANDO EN MI PROPÓSITO
Punto de reflexión: No se trata de mí.
Versículo para recordar: «Todo comenzó en él y para los propósitos de él» Colosenses 1:16b
Pregunta para considerar: ¿Qué puedo hacer para recordar que la vida consiste en vivirla para Dios y no para mí mismo?

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