![]() |
| Cuadro de reflexión |
1) el contexto inmediato,
2) el uso normal de las palabras,
3) la Biblia como una unidad, y
4) las verdades fundamentales de la sana doctrina.
CONTEXTO INMEDIATO Aún los estudiantes experimentados de la Biblia se sorprenden muchas veces al ver lo que verdaderamente significa una cita familiar de la Escritura cuando se la comprende a la luz del contexto inmediato. Los problemas difíciles de comprender muchas veces se evaporan con simplemente determinar cómo un texto se relaciona con la idea central de la sección de la Escritura donde se encuentra.
Detrás de cada afirmación de la Biblia hay un contexto inmediato que nos da indicios de lo que el autor tenía en mente. En cada contexto inmediato hay ideas similares o recurrentes y palabras que ayudan a determinar la idea central. Una vez identificamos esa idea central, se convierte en la clave para comprender el significado del texto en cuestión.
Para descubrir la corriente de ideas que fluye en un pasaje, los buenos estudiantes de la Biblia se vuelven niños y a la vez científicos, haciendo preguntas tales como:
¿quién es el autor?,
¿a quién le escribe?,
¿por qué?,
¿cuándo?,
¿dónde?,
¿conclusión?
Los estudiantes cuidadosos interrogan la página para exponer su lógica y el flujo de las ideas. No asumen que el autor dice lo que ellos piensan que dice hasta que han hecho su trabajo preparatorio. No tratan de plantar una idea en un «terreno sin arar». Excavan y revuelven la tierra en búsqueda del ambiente bíblico hasta que descubren las ideas vivas, crecientes y transformadoras que Dios ha plantado.
Veamos algunos ejemplos de textos específicos cuyo contexto inmediato no se toma en cuenta.
CITA ERRÓNEA 1: «La Biblia dice que si confiesas tus pecados serás salvo.» Realmente lo que dice es: «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados . . .» (1 Juan 1:9). Estas conocidas palabras muchas veces se citan equivocadamente como una fórmula para ser salvo.
La imaginación y la curiosidad son herramientas poderosas para el estudiante de la Biblia, siempre que se mantengan atadas al texto.
Pero la presencia de la palabra «confesamos» en el contexto inmediato deja claro que Juan no dirige su comentario a los que no son salvos. En vez de ello, habla con personas que ya son creyentes en Cristo (vv. 6,7,8,10), y les muestra cómo ser restaurados a la relación familiar correcta con el Dios que ya los ha salvado. Si no consideramos el contexto inmediato podríamos concluir que somos salvos al admitir nuestros pecados, y no al creer en el evangelio de Cristo.
CITA ERRÓNEA 2: «La Biblia dice que está mal usar joyas.» La cita verdadera dice: «Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos» (1 Pedro 3:3). Algunos han usado estas palabras para decir que las mujeres piadosas no deben arreglarse el pelo ni usar cosméticos ni joyas. Sin embargo, si seguimos leyendo, encontramos las palabras: «sino el interno, el del corazón» (v.4). Con estas palabras adicionales vemos que el propósito principal del apóstol no era decir a las mujeres si debían arreglarse el pelo o usar joyas. Su propósito era enseñarles que debían centrar su atención en la belleza de un espíritu afable y apacible, en vez de confiar en su apariencia externa.
Concentrarnos en si las joyas o los cosméticos son permitidos puede llevarnos a ignorar los asuntos del corazón que realmente preocupaban a Pedro.
CITA ERRÓNEA 3: «La Biblia dice que no es necesario estudiar para obtener conocimiento.» Lo que dice en realidad es: «Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada» (Santiago 1:5). Estas palabras de Santiago han sido interpretadas por algunos como una promesa de que pueden recibir habilidades y conocimientos que no han adquirido con tan sólo orar. Más de un estudiante universitario ha reclamado esta promesa de Dios antes de tomar un examen para el cual no se preparó.
Sin embargo, el contexto inmediato describe la razón por la cual podemos gozarnos cuando nuestra fe es probada por circunstancias difíciles. La promesa de Santiago no es que podemos tener éxito sin hacer ningún esfuerzo, sino que Dios no nos abandona cuando permite que vengan problemas y tentaciones a nuestras vidas. Santiago nos aseguró que si no sabemos cómo permitir que Dios haga su obra en nosotros, podemos obtener sabiduría con sólo pedirla.
Más adelante, en esa misma carta, Santiago dijo a sus lectores cómo reconocer esa sabiduría cuando la recibieran. Dice que no se caracteriza por la envidia ni la ambición egoísta, sino que es «pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía» (Santiago 3:17). Ese es el tipo de sabiduría al que Santiago se refería.
CITA ERRÓNEA 4: «La Biblia dice que puedo hacer lo que sea con la fortaleza de Dios.» Específicamente dice: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4:13). Este comentario optimista muchas veces se interpreta diciendo que si nuestra fe es lo suficientemente fuerte podemos hacer cualquier cosa que nos propongamos. Sin embargo, el contexto inmediato en que Pablo dijo esas palabras es importante. El apóstol se refería específicamente a su habilidad para vivir por la fortaleza de Dios, tanto en los tiempos de pobreza como en los de abundancia. Pablo quería que supiéramos que la persona cuya confianza está puesta en la fuerza que Dios da, puede vivir y prosperar en todo tipo de situaciones.
Estos son sólo algunos ejemplos que demuestran cómo muchas veces se puede evitar la mala interpretación de textos bíblicos si se toma en cuenta el contexto inmediato. Leer los versículos que preceden y siguen a un pasaje es un primer paso natural y lógico para comprender la Biblia. Es una manera de dar a Dios la misma consideración que deseamos para nosotros. A nadie le gusta que citen sus palabras fuera de contexto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario