Puedo Comprender la Biblia 5

EL CONTEXTO DE TODA LA BIBLIA 
El contexto de toda la Biblia

Una tercera regla de la interpretación contextual es considerar el pasaje en relación con la Biblia completa. Debido a que los treinta y nueve libros del Antiguo Testamento y los veintisiete libros del Nuevo Testamento son todos «capítulos» de un mismo libro, los que quieren vivir según todo el consejo de Dios tienen que ser cada vez más capaces de ver las partes a la luz del todo. 

Las abundantes perspectivas de la Biblia completa no se pueden dominar con rapidez. Recopilar y combinar las enseñanzas de la Biblia completa toma toda una vida. Esa es una de las razones por las que la Biblia dice que Dios da pastores y maestros a su pueblo. Los que  saben más que nosotros sobre la Biblia nos pueden enseñar a equilibrar nuestra compresión de pasajes individuales con perspectivas complementarias. 

El mismo Señor nos mostró la importancia de poder ver un pasaje a la luz de otro. Cuando fue tentado en el desierto, hábilmente citó el Antiguo Testamento para contrapesar el uso que hizo el diablo de la Escritura. El diablo primero retó al Señor a probar que era el Hijo de Dios convirtiendo piedras en pan. Jesús se negó a hacerlo y citó Deuteronomio 8:3 para dejar claro que estaba decidido a vivir según la provisión de su Padre, y no según la suya propia. Satanás lo llevó luego al punto más alto del templo y nuevamente lo retó a probar que era el Hijo de Dios. Satanás citó de una sección mesiánica del Salmo 91 que dice: «A sus ángeles mandará acerca de ti» y «en las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra» (vv. 11,12; Mateo 4:6). Pero Jesús respondió diciendo: «Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios» (Mateo 4:7). Al citar a Moisés, Jesús indicó que estaba mal que un hombre probara a Dios deliberadamente. Algo que Moisés escribió 1.500 años antes de ese momento permitió que Jesús demostrara que no nos corresponde a nosotros arreglar las circunstancias de manera que forcemos a Dios a proveernos. 

Veamos algunos ejemplos que demuestran la importancia del contexto de la Biblia completa. 

EJEMPLO 1: ¿Qué está «escrito también» sobre el perdón? Aunque hay secciones individuales de la Biblia que te podrían llevar a concluir que nunca está bien no perdonar, el consejo de la Biblia completa es que hay tiempo de perdonar y hay tiempo de no perdonar. 

Hay tiempo de perdonar. Pablo escribió que debemos perdonar a los demás como Dios nos ha perdonado a nosotros (Efesios 4:32). Jesús dijo que si no perdonamos a los demás, Dios no nos perdonará a nosotros (Mateo 6:14,15). Y en la cruz, Jesús perdonó libremente a aquellos que aplaudieron su muerte al decir: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Lucas 23:34). Si leyeras sólo estos pasajes podrías concluir que las personas que se parecen a Cristo siempre perdonarán inmediatamente cualquier daño que se les haga. Sin embargo, estos pasajes presentan sólo una parte del cuadro completo. 

Hay tiempo de no perdonar. «Escrito está también» que Dios nos perdona como respuesta a nuestro arrepentimiento (Lucas 18:9-14). En el proceso de «perdonar a la familia de Cristo», que renueva y restaura a los hijos de Dios que han pecado, Dios perdona cuando confesamos nuestros pecados (1 Juan 1:9). El perdón no es incondicional. Depende de la disposición de los pecadores a reconocer y creer lo que Dios dice acerca de su pecado. Muchos pasajes de la Escritura demuestran que no debemos perdonar libremente a todo aquel que peque contra nosotros a sabiendas y no demuestre remordimiento (Mateo 18:15-18; 1 Corintios 5:7-13). 

Pero, ¿qué podemos decir de las palabras de Jesús en la cruz: «Padre, perdónalos»? ¿No perdonó Él libremente a aquellos que lo llevaron a la ejecución? Sí, pero la clave para comprender sus palabras se encuentra en el contexto inmediato. Siguió diciendo: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.» No se trataba de una petición para su salvación, sino de un ruego por aquellas personas que no sabían que habían colocado al Creador del universo en una cruz para ejecutarlo. Jesús misericordiosamente pidió que no se les tomase en cuenta el haber sido escogidos por el tiempo y las circunstancias para actuar como las manos de toda la humanidad caída. 

El perdón no es incondicional. Depende de la disposición de los pecadores a reconocer y creer lo que Dios dice de su pecado. 

La clave del perdón se encuentra en las siguientes preguntas: ¿Qué requiere el amor y la verdad? ¿Qué haría Jesús en esta situación?

EJEMPLO 2: ¿Qué está «escrito también» acerca de nuestro enemigo espiritual? Aunque algunas secciones de la Biblia parecen dar la impresión de que Satanás ya no es una amenaza para nosotros, otras partes de la Escritura nos muestran que en algunas formas tenemos poder sobre él, y en otras no. 

Tenemos poder sobre el diablo. Algunos pasajes de la Escritura describen a Satanás como un enemigo derrotado. El apóstol Santiago dice claramente que aquellos que están en Cristo pueden resistir los esfuerzos del diablo y al hacerlo hacen que el diablo huya de ellos. Santiago dijo: «Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros» (Santiago 4:7). El apóstol Juan dijo a los hijos del Señor que Aquel que está en ellos es mayor que su enemigo espiritual (1 Juan 4:4). Jesús también mostró las ventajas de Su familia cuando envió a sus discípulos a echar fuera demonios y a sanar todo tipo de enfermedades (Mateo 10:1). 

No tenemos poder sobre el diablo. «Escrito está también » que aunque tenemos poder para resistir a Satanás, no tenemos autoridad sobre él. Dios todavía no ha «prendido al dragón» (Apocalipsis 20:2), que aún continua merodeando como león rugiente (1 Pedro 5:8). Dios tampoco nos ha dado autoridad para atar al enemigo por nosotros mismos. En vez de ello, la Escritura nos alienta a tener un respeto saludable por aquel que todavía perturba al mundo. El escritor del Nuevo Testamento llamado Judas nos recuerda que ni siquiera el arcángel Miguel se atrevió a actuar como si tuviera autoridad sobre Satanás. En vez de ello, dijo: «El Señor te reprenda» (Judas 9). Y aunque Jesús una vez envió a sus apóstoles a echar fuera demonios y a sanar todo tipo de enfermedades (Mateo 10:1), en una ocasión posterior también señaló que las condiciones de su asignación y su autoridad estaban sujetas a cambio (Lucas 22:35-38). 

EJEMPLO 3: ¿Qué está «también escrito» sobre los verdaderos cristianos? Aunque hay pasajes individuales de la Biblia que podrían llevarnos a creer que los verdaderos cristianos siempre prueban por sus acciones que su fe es genuina, el consejo completo de Dios demuestra que los verdaderos cristianos muchas veces están muy por debajo del potencial que tienen en Cristo. 

Los verdaderos cristianos actúan en una forma semejante a la de Cristo. Muchas secciones de la Biblia nos llevan a esperar un comportamiento nuevo y consecuente en los cristianos genuinos. Santiago lo expresó simplemente al decir: «La fe sin obras es muerta» (Santiago 2:20). Pablo dijo que cualquiera que está en Cristo es una «nueva criatura». Dijo que las cosas viejas pasaron y que todas son hechas nuevas (2 Corintios 5:17). El apóstol Juan estuvo de acuerdo en que los verdaderos hijos de Dios tienen una nueva naturaleza que no se expresa en una vida de pecado (1 Juan 3:4-9). En toda la Escritura encontramos una y otra vez el tema de que Dios espera de sus hijos que vivan en una forma que demuestre su relación con Él. 

Los verdaderos cristianos nos defraudarán. «Escrito está también» que los verdaderos cristianos se pueden comportar como los demonios (Santiago 3:13-16). El mismo Santiago que escribió que «la fe sin obras es muerta» también describió el lado oscuro que permanece en los verdaderos cristianos. Nos advirtió de los peligros del prejuicio (2:1-7) y las conversaciones descuidadas (3:1-12), y advirtió al pueblo de Dios acerca de los deseos que llevan a los creyentes no sólo a hacerse daño los unos a los otros (4:1-4), sino también a actuar como enemigos de Dios. De manera similar, el apóstol Pablo reconoció que la mayoría de los cristianos todavía está muy preocupada por sus propios intereses y no por los de Dios (Filipenses 2:21). Pablo confrontó tantas formas de comportamiento indignas del carácter cristiano entre aquellos que decían serlo que se consolaba con esta verdad: «Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo» (2 Timoteo 2:19). 

Leer un pasaje de la Biblia por sí solo puede ser como una sola pieza de todo un rompecabezas. Al analizarlo, notamos elementos de forma y color, pero comprendemos que se trata únicamente de una parte esencial del paisaje completo. 

Sin embargo, existe otro elemento básico esencial en el contexto. Hay ciertas verdades en la Biblia que son tan básicas que los nuevos creyentes deben recibir orientación acerca de ellas inmediatamente. Sin comprender estas verdades fundamentales, la Biblia puede ser especialmente difícil de entender.

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